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domingo, 12 de diciembre de 2010

Un mes de sensaciones

Hace un mes y 4 días que cogí aquel avión Sevilla- Londres. Es extraño, ahora me siento aquí, delante de mi ordenador, dispuesta a contar mis experiencias y no sé por dónde empezar. Ha pasado tiempo suficiente, pero para mí parece que fue ayer cuando cogí mis maletas y dije adiós.
Evidentemente he vivido experiencias, pero creo que lo que más define este mes no son las experiencias sino las sensaciones.
Bueno, comenzaré por el principio y a ver que sale, porque esta vez no tengo un guión para escribir esta entrada, ni siquiera tengo una idea preconcebida de cómo podría hacerlo, así que una vez más, me lanzo a la aventura.

Una vez instalada en casa empecé la búsqueda y captura de ese trabajo que me estaba esperando pero que no sabía dónde (y aún sigo sin saberlo, pero bueno, no adelantemos acontecimientos).
Así que comenzaron mis rutas de “Hola, ¿puedo ver al manager? Me gustaría darle mi CV” al mismo tiempo que mandaba CV por internet a todas las ofertas que encontraba, sin discriminación.
En el mejor de los casos encontraba un no por respuesta, en otros ni siquiera eso, indiferencia absoluta. Ante esto empieza un sentimiento de rabia de “Jodidos ingleses cabrones, soy licenciada en Psicología y no me queréis ni para fregar platos” seguido de otra sensación de frustración de “Joder, no sirvo para nada, no lo voy a conseguir nunca, me vuelvo a España” y ya, finalmente es cuando aparece la querida resignación y la desmotivación. En este momento me encontraba cuando me avisaron para hacer una entrevista. OH MY GOD!! Un rayo de luz!!!
Así que un viernes como otro cualquiera, a las 12 de la mañana, empecé mi prueba que duró dos horas y media. Era una cafetería, no muy grande, más bien algo familiar, típico de barrio. No era la primera vez que trabajaba en hostelería, así que me pude defender. Y lo del idioma...se puede decir que salí airosa. En alguna ocasión, atendí alguna mesa y no entendía lo que me habían pedido pero yo iba a cocina o a la barra y repetía exactamente el mismo sonido que había escuchado y sorprendentemente funcionó xD Así que acabé la prueba a las 2.30 con un “Tenemos aún otras dos pruebas más que hacer, te diremos algo en este fin de semana”. Pasó el fin de semana sin noticias, por lo que ya pensaba que simplemente habían decidido que ni siquiera iban a decirme no. Pero me equivoqué, al menos en parte, el lunes dijeron no xD

Pero bueno, ya me había puesto a prueba a mí misma, sabía que podía defenderme, podía seguir con un poquito más de seguridad. Así que abandoné la resignación y seguí intentándolo pero NADA. Otra vez aparece la resignación, la incertidumbre, los remordimientos de conciencia por si no estabas haciendo lo correcto. Me planteo la posibilidad de volverme a España, ya me encuentro casi sin fuerzas para seguir intentándolo pero recibo una llamada. Una tienda de ropa en la que deje mi CV me llama por teléfono pero putos ingleses que parecen que por teléfono no vocalizan y no los entiendo así que a la segunda vez de “Could you repeat please?” me dijeron “Adiós muy buenas”.
Ahora sí, ahora ya sí que ya no tengo esperanzas. No nos entendemos, no voy a poder conseguirlo. Me pongo a ver películas y la tele en inglés como loca para entrenar el oído.

Otra llamada, esta vez si conseguimos entendernos, unas cuantas preguntas pero no concretan nada. Fuck you! O más bien Fuck me.

Así que ya con el ánimo por los suelos, sintiéndome una total fracasada e inútil voy al supermercado, los fracasados también tenemos derecho a comer y sorpresa sorpresa! Me encuentro al tio que viene a cobrar la habitación y un “Contigo quería yo hablar” y yo pensando “Te he pagado esta mañana, ¿que coño quieres?” “Tengo unos amigos colombianos (él es venezolano) que van a abrir un restaurante y necesitan chicas para camareras. Voy para allá ahora” “Voy contigo”. Cogemos el autobús y nos dirigimos allí, me piden el teléfono pero por lo visto se ven que lo han perdido.... FUCK AGAIN!!

En este momento, abatida, desilusionada estaba cuando llegó el momento de comprar el billete a España para volver en Navidad, tal como prometí, tal como debía, tal como me apetecía. Y ahora que hago? ¿Compro el billete de vuelta? ¿Me quedo allí? No tengo mucho más que hacer allí que aquí, las posibilidades aquí aumentan pero al menos, allí tengo “obligaciones morales” que podría cumplir. Nada, saco fuerzas de un mensaje que recibo y decido no rendirme, seguir intentándolo. Al fin y al cabo, tres semanas no es demasiado tiempo para tirar la toalla, así que lo compro (para los interesados vuelvo el 21 a España y regreso aquí el 6).

Y en eso estamos, con las ganas de seguir intentándolo y así seguimos. Hice una nueva entrevista para una cafetería de un club deportivo pero igualmente “Ya nos pondremos en contacto contigo” y también parece que se les olvidó.

Un nuevo contacto, una empresa de “Social care” (algo relacionado con lo mío!!!) se interesa en mi CV. Me piden que detalle mi experiencia en un documento que me mandan. Lo envío pero aún nada. He de decir (o debo pensar) que fue este último viernes a última hora de la tarde, el fin de semana se ha interpuesto entre nosotros, pero creo que debo ir haciéndome a la idea de que se interesaron, pero al verlo, descubrieron que no les intereso.

Y eso es todo por ahora, tengo varios frentes abiertos, varias formas de ganar la batalla. Nadie dijo que fuera fácil y evidentemente no lo está siendo, pero continúo, ya con la certeza casi absoluta de que no lo conseguiré antes de Navidad pero volveré en Enero, llena de energía obtenida a través del turrón y las comilonas navideñas para comerme a estos ingleses que están intentando devorarme.

En fin....no sé muy bien lo que he escrito, ni siquiera creo que vaya a repasarlo, mi estado de ánimo es una montaña rusa, tal cómo es esta entrada, así que si veis errores, obviadlos :)

sábado, 17 de abril de 2010

Tres meses

Más de tres meses sin publicar.. definitivamente he perdido mi musa (si es que algún día la he tenido)

Durante este tiempo, han pasado muchas cosas y por mi cabeza la idea de contarlas, pero a la hora de la verdad, de estar frente a frente con la pantalla bailona de mi ordenador, no encontraba la manera de contarlas y se quedaban en el camino.

Durante este tiempo me he sentido desanimada en alguna ocasión, contrariada en muchas otras y eufórica en otras tantas. Así que hoy, un día como otro cualquiera, aunque habiendo pasado una noche algo extraña, pero que en ningún caso me siento más inspirada que cualquier otro, me dispongo a dejar salir todo aquello que quiera salir.


La que más prisa tiene por salir es la euforia, esa sensación que siento cada día que termino mis prácticas. He encontrado algo que realmente me gusta, me llena y me motiva para seguir adelante, para encontrar mi camino. Creo que para alguna gente es difícil comprender que me guste lo que hago allí y me he tenido que enfrentar muchas veces a eso de “ Tiene que ser interesante pero... ¿no te da miedo?” o aquello otro de “Esos son todos unos hijos de.... ¿de verdad crees en la reinserción?” Pues no, no es precisamente miedo lo que se siente allí, aunque en alguna ocasión hayas tenido algún contratiempo, pero no, no es nada parecido a miedo. Lo que más siento es contradicción y lo que más me cuesta es mostrar esa impasibilidad al oír algunas historias. Muchas veces escuchas algo que remueve tus entrañas hasta el punto en el que sólo deseas vomitar y en tu cara, en tus gestos, no se debe notar ni un ápice de tu interior. Cada vez lo controlo más, pero es algo realmente complicado.

En otras ocasiones, incluso llegas a conmoverte, a plantearte la posibilidad de que esos hechos probados no sean realmente la verdad (aunque claro está, esto sólo lo piensas tu en tus adentros y obviamente, no dices nada) Supino error, amigos, pero inevitable. Y aquí es donde llega la contradicción. Piensas que eres la peor persona del mundo por sentir compasión por alguno de ellos sabiendo de antemano lo que ha hecho y, las caras de “dios mío, esta tía está loca” cuando he comentado esto con algún amigo no ayuda mucho. Pero siempre existen dos caras de la verdad, y aunque eres consciente de que son grandes jugadores en eso de la manipulación y de que, en ocasiones, tienen una historia bien aprendida, estos pensamientos/sentimientos/sensaciones son, al menos para mí, inevitables, aunque como buena profesional (xD) los disimulo tremendamente bien.


No existen patrones, cada caso es distinto, y por eso, no creo en la reinserción para todos los casos, es más, probablemente muchos de ellos ni se merezcan esa posibilidad. Sin embargo, me encanta luchar e intentar conseguir esa reinserción. Seguramente mi punto de vista y/u opinión sobre esto sea distinta a la de la mayoría de vosotros queridos lectores (:P), pero es cuestión de cambiar el punto de partida.


Por último (y ya voy acabando que la entrada se va a hacer más larga de lo habitual), el desánimo viene acompañado de la incertidumbre, del río que tiene tantos caminos para llegar al mar. Sin embargo, no me voy a detener en este punto porque lo tengo controlado , aunque a veces me sobrecoge una necesidad de saber y una presión de querer hacer lo correcto y de encontrarme a mí misma. Pero cuando esto ocurre, activo ese pensamiento de “tengo 22 años y tengo tiempo para rectificar” y todo se calma un poco.


Y todo esto es, a grosso modo, lo que he sentido en este tiempo pero que no he podido contar antes porque me abandonó la inspiración :)